Ya dijo NV que era el insomnio el peor de las pesadillas, pero más doloroso aún es no poder escapar de las pesadillas cuando no sabes si son ciertas o no. Yo intento olvidarme de ellas, de verdad, me siento a ver una película y dejo el volumen al mínimo. Me hago muy pequeño en el sofá, casi insignificante, y mi boca tiembla. Después me acuesto, y la almohada amanece emborronada con el rímel de mis ojos.
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