jueves, 11 de febrero de 2010

insomnio


Ya dijo NV que era el insomnio el peor de las pesadillas, pero más doloroso aún es no poder escapar de las pesadillas cuando no sabes si son ciertas o no. Yo intento olvidarme de ellas, de verdad, me siento a ver una película y dejo el volumen al mínimo. Me hago muy pequeño en el sofá, casi insignificante, y mi boca tiembla. Después me acuesto, y la almohada amanece emborronada con el rímel de mis ojos.

Tengo el extraño don de hacerme daño con la máxima elegancia. Y el de levantarme al día siguiente como si no hubiera pasado nada.

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